EL MUNDO DURANTE COVID…

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Estamos en medio de la pandemia del COVID-19. Para mi comenzó el 11 de marzo, cuando cerraron el Rodeo de Houston a la mitad del evento. Inmediatamente después nos cancelaron el Rodeo de Austin, el festival del vino en Salado, TX., la feria de Sarasota en FL., y así, uno a uno todos nuestros shows se fueron cancelando.

Al principio me negué a aceptar que estábamos cerrando los negocios por prevenir contagiarnos unos con otros. Después, me dio mucho coraje, porque también tuve que cancelar mis vacaciones con mi familia en México. Y al final, no me quedo’ otra que aceptarlo.

Aceptar fue lo más difícil. Entender que no estaba yo en control de mi calendario y que no iba a poder vivir lo que ya había planeado. Me imaginaba pasar un mes jugando y compartiendo tiempo de calidad con mis dos sobrinas. Me imaginaba ir a desayunar a los bufetes de las haciendas los domingos, en donde la gente se ve tan bonita y complacida. Me imaginaba poder hablar de temas espirituales con mi hermana mayor. En fin, todo eso se vio frustrado.

Mientras trataba de hacer conciencia sobre mi nueva realidad, este dicho se asomaba en mi mente una y otra vez: “si te llueven limones, aprende a hacer limonada”. Y de allí acepte’ que, si Dios me quiere poner a descansar, pues era momento de hacerlo. Y así lo hice por una semana completa. Mi esposo y yo estacionamos nuestra casa móvil en la propiedad de un tío, y nos pusimos a descansar. Y oh, Dios mío, gracias por tan necesitado descanso.

Verán, yo vengo de una familia muy ocupada. De hecho, por 15 años no tuve televisión, y hasta pasar más de 5 minutos en Facebook me parecen una perdida estúpida de tiempo. Y he aquí mi lección que quiero compartir contigo, querido lector, que es solamente en el descanso y en el ocio que uno reencuentra dirección, y energía para andar ese camino que siempre ha estado allí, pero que lo escondemos con nuestra lista enorme de cosas que’ hacer. Es aquí en el momento de descanso que me acorde’ que he querido trabajar en conectarme con una comunidad de personas a fin, fue en este tiempo de descanso que materializamos la manufactura de nuestra propia marca de carne seca (que es nuestro negocio principal), es en este momento de no trabajo que pudimos revisar nuestros hábitos del dinero y darnos cuenta que podemos hacer algunos cambios, me acorde’ de que me gusta cocinar y estoy cocinando cosas muy ricas que generalmente toman demasiado tiempo, y caray, que’ gozo! Y lo mas importante, he encontrado tiempo y espacio de silencio para orar y platicar con el Creador del universo, para leer su palabra, y para escuchar a sus discípulos por medio del internet.

Que la incertidumbre de este tiempo si da miedo, no lo voy a negar. ¿Qué me voy a enfocar en el miedo solamente? ¡Ni loca!

Mandame un correo y platicame como ha sido esta experiencia para ti.

Gracias,

Guille Rickey.